Elegancia. Una palabra que se usa mucho pero que sigue siendo una incertidumbre. Y es que ¿qué significa realmente ser elegante? ¿Sabes si lo eres?

La elegancia. ¿Se nace o se hace?

Es cierto que hay personas que de manera innata son elegantes; la elegancia corre por sus venas y eso se transmite en todo su ser: en su apariencia, en su forma de andar, en sus movimientos, su expresión… toda ella desprende saber estar y una imagen sencilla que, a la vez, la hace única.

Pero ¿qué pasa si no “nacemos” elegantes? ¿Podemos trabajar nuestra imagen para serlo? La respuesta es “sí”.  ¿Cómo? Siguiendo estas pequeñas pautas:

– La elegancia es sencillez. Como decía Coco Chanel “la simplicidad es la clave de la verdadera elegancia”. Así que si quieres verte elegante no te adornes demasiado.

– Apuesta por una imagen con cierta linealidad, con prendas estructuradas y de estilo minimalista y/o clásico.

– Los colores neutros como el blanco, el negro, el gris y los tonos crudos o tierras también son sinónimos de discreción. La elegancia también es eso: pasar desapercibido/a.

– Utiliza un vestuario sin demasiados volúmenes ni aplicaciones como volantes u hombreras exageradas. Cuantos más volúmenes más cargado se verá tu look y, por lo tanto, menos elegante.

¿Es lo mismo elegancia que glamour?

Muchas veces confundimos estos dos términos e incluso nos atrevemos a ponerlos en la misma frase como si fueran sinónimos y nada más lejos de la realidad.

La palabra “glamour” significa todo lo contrario a elegancia. Glamour es exageración, es llamar la atención, es una imagen llamativa, explosiva  e incluso recargada.

Sin embargo, “elegancia” es sencillez, discreción y saber estar. “Lo menos es más” (Coco Chanel).

Si os habéis quedado con ganas de saber un poco más, no os perdáis nuestro paso por el programa L’Olla de ETV como cada semana aquí.

 ¡Hasta pronto!